El CBD es uno de los más de 100 cannabinoides encontrados en la planta Cannabis Sativa L ,  con un gran número de estudios científicos, los cuales han demostrado efectos beneficiosos para la salud ,siendo pocas y leves las contraindicaciones.

Este producto ha resultado ser una sustancia eficaz en tratamientos contra enfermedades como la artritis, el asma o la epilepsia. Estos avances científicos culminaron con el informe emitido en diciembre de 2017 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) [PDF], en el que se afirmó que el CBD ni es adictivo (a diferencia del THC, el componente psicoactivo de la planta de cannabis) ni produce efectos nocivos para la salud, al tiempo que se confirmaban las enormes posibilidades terapéuticas.

En España, el CBD aún no se ha registrado como un complemento alimenticio en la «lista de suplementos alimenticios autorizados» de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

Esta lista establece las vitaminas y minerales permitidos para el consumo humano por la ley española, y el CBD no está definido en la Directiva 2002/46/CE del Parlamento Europeo (transpuesta a la legislación española por el Real Decreto 1487/2009, que modifica desde el pasado 16 de marzo de 2018 el Real Decreto 130/2018

AECOSAN, a través de los Ministerios de Salud de las diferentes Comunidades Autónomas, ha informado a las empresas a cargo de su producción o distribución que están paralizadas hasta que Europa las regule.

Lo ha hecho en un intento de mantener y fomentar la confianza en el sistema de seguridad alimentaria. Sin embargo, así ha generado por otra parte la entrada en pánico tanto de los grandes productores, como de distribuidores y vendedores, que han visto mermado el mercado y su manera de trabajar, además de quedarse en completo desconocimiento de la legalidad vigente.

Las empresas afectadas en España deben comunicar la retirada de estos productos de todos los negocios en los que se ofrece su venta como complemento alimenticio. En este sentido, la EFSA basa su decisión en la calificación del CBD como «nuevo alimento» sin ninguna regulación aún sobre su uso.

Debemos recordar que el CBD es un producto que no está auditado, es decir, no es ilegal, pero efectivo de inmediato, tampoco es legal usarlo como complemento alimenticio. Así, hasta que el CBD esté en la lista de productos comerciales , es ilegal venderlo para consumo humano y, por lo tanto, está prohibido hasta que se le dé forma a su regulación.

La OMS recomendó en enero de 2019  a la ONU que sacara el cannabis de la lista IV de sustancias prohibidas de la Convención sobre drogas de 1961, desafortunadamente, la ONU sigue manteniendo, de momento, las restricciones que afectan a la planta del cannabis, a pesar de que la Organización mundial de la salud ha recomendado rebajar la fiscalización a la que los estados deben someterla.

En una reunión que se celebró en Viena, fuentes presentes cuentan que la Comisión, compuesta por 53 países, decidió aplazar la votación en parte porque el informe de la OMS llegó algo más tarde de lo esperado y algunos países necesitaban más tiempo para reflexionar sobre la materia.

En España y en la mayoría de los países se puede utilizar el cáñamo industrial de manera legal como cosmetico, indicando siempre en el etiquetado «solo para uso externo».

Esa es la definición predeterminada de uso en los estados miembros de la mayoría de Europa. «Para uso externo ” es uno de los requisitos de etiquetado necesarios para que un producto de CBD se registre legalmente y se venda en España. Es ilegal venderlo para consumo humano, tan solo puede comercializarse como un «producto técnico» o “producto de uso externo” si es fabricado en España.

Este es un tema de controversia, ya que en otros paises europeos y a nivel mundial si se permite la venta como suplemento alimenticio ,siempre y cuando los niveles de THC, el componente psicoactivo del cannabis no supere el 0,2 %, aquí en España de momento tendremos que esperar a esa regularización.

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